sábado, 11 de agosto de 2012

Si dormida era hermosa, despierta lo era el doble. Dormida era el cuadro de un incendio. Despierta era el fuego mismo.

miércoles, 6 de junio de 2012

Estás enamorado cuando no puedes dormir porque que das cuenta que por fin la realidad es mucho mejor que tus sueños...
Sí, tenía defectos, pero ¿Qué importa eso cuando se trata de asuntos del corazón? Amamos lo que amamos. La razón no entra en juego. En muchos aspectos, el amor más insensato es el amor más verdadero. Cualquiera puede amar algo por algún motivo. Eso es tan fácil como meterse un penique en el bolsillo. Pero amar algo a pesar de algo es otra cosa. Conocer los defectos y amarlos también. Eso es inusual, puro y perfecto.

lunes, 4 de junio de 2012

Entonces di el primer paso.
-¿Qué me ibas a reclamar?-. La miré decidido. –Me ibas a decir algo, ¿cierto?-.
Su mirada se concentro a mí, de manera como si estuviera bastante indignada si quiera para hacer un comentario, entrecerró la mirada, suspiró, me volteo a ver directamente a los ojos. Su mirada era negra y profunda, fría como la noche. Estaba verdaderamente molesta. Pero algo más había dentro. Algo quería salir.
Entonces la poca luz de la luna se reflejo a media cara de Iraida sentí la presión dentro del pecho, mi subconsciente deletreando cada hermosa parte de su cara, la vi y me vio.
Entonces habló.
-Eso no estuvo bien-. Me volteó la mirada.
-¿Qué?-. Pregunte, fingiendo que no tenia idea de que hablaba.
-Tú sabes que eso no estuvo bien-. Su mirada se ensombreció
De cierta manera no se como explicarles lo siguiente, simplemente esas palabras encendieron mi corazón, me hicieron estallar, de pronto los meses anteriores pasaron frente a mi mirada y me mostraron todo lo que yo había hecho, lo malo, lo bueno, pasaron por mi mente, jamás pensé que fuera a caer tanto en la agonía.
Dirigí la mirada para otra parte no la quise ver a los ojos, mire para un lado, voltee la mirada para el otro lado, observé el suelo, me concentre, lo pensé.
-¿No estuvo bien para quien? Yo me siento satisfecho por lo que hice, y si tan solo pudiera lo volvería a hacer, si tan solo tuviera la oportunidad no la desperdiciaría, para mi lo que hice estuvo bien-. Tome un respiro y continúe. –Sabes…
-Si, pero no estuvo bien que hicieras eso, tengo novio-.
-Y a mi que, sinceramente acaso ¿Lo quieres? -. Molesto le pregunte
-Ese no es el caso… -. Ella me vio sorprendida.
-Respóndeme ¿Lo quieres?  ¿Por qué me buscaste? ¿Para burlarte de mi? ¡¿No es suficiente con que me hubieses mentido diciéndome que no estas con el, que solo es un juego?!-.
El silencio se apodero del ambiente en el que discutíamos, un silencio ancho y vacío como el de una noche de verano, solo el viento suspiraba.
Entonces trate de decir algo en forma de un susurro, voltee a verla lentamente, tratando de analizar el ambiente para controlar el tono de voz con el que hablaba.
-Has cambiado todo de mi, mi forma de ver el mundo, mi forma de vivir. Siempre había pensado que uno debe de aprovechar su vida al máximo, aprovechar cada día como si fuera el último, pero jamás lo tome lo bastante enserio como para hacerlo realidad, jamás. Hasta que te conocí.-. Escuche un pequeño ruido, casi como un suspiro, como un susurro, algo quería salir de sus labios, lo sabia, había dicho algo, quería decirlo, ella se dio cuenta de todo, me vio.
Entonces la mire a los ojos, no entendí exactamente lo que me había dicho, sabía que lo que yo había hecho sinceramente estaba mal, pero la verdad es que no me importaba para nada, estaba en cierta forma orgulloso por lo que había hecho.
La noche era bella y hermosa, un jueves excelente, la luna iluminaba el rostro de Iraida y yo simplemente la veía a los ojos, sin palabras, ella me volteo a ver y me dijo.
-No lo vuelvas a hacer. Tienes que aceptarlo-.
Fue un segundo en el que sentía que la presión se me bajaba, que me estaba sofocando. No quería escuchar esas palabras, entonces respondí tomando un poco de aire.
-¿Entonces que pasa entre nosotros?-.
Sentí un pequeño mareo, pero continué.
-Eso que sentimos el uno por el otro. Como puedo aceptarlo sabiendo que no podre tenerte entre mis brazos otra vez o tocar tu piel, sentir tus labios-.
Sus ojos oscuros tenían más color que antes, la luna hacia el juego perfecto con su piel blanca, aperlada y su pelo negro con ese lacio risueño que viste perfecto a su rostro delicado y suave.
Me sentí perdido, mi alma abandonó mi cuerpo.
-Cómo puedo aceptar que no podre besarte otra vez, cuando es justamente lo que quiero hacer en este momento-.
Hablé con la verdad.
Entonces se veía como unas palabras querían salir de sus delicados labios. Pequeños suspiros suaves y perfectos, esa mirada queriéndome decir mil palabras. Jamás la había visto ni hablado con tanta determinación. Y terminé.
-Te he extrañado tanto estos últimos días, y pensé que estábamos separados por una buena razón. Pero, entonces me di cuenta que no hay razón lo suficientemente buena como para impedirme pasar el resto de mi vida contigo-.
No sabía qué hacer, lo único que pasaba era que ciertas palabras salían de mi boca, sin siquiera yo pensarlo un poco, todo aquello era lo que de verdad sentía.
-Tú eres la más asombrosa mujer que jamás había conocido-.
Me quede casi sin aliento, quería abrazarla, no deseaba nada mas, tan solo sentir su pelo, acomodar mis brazos alrededor de su cintura. Abrazarla y ya jamás soltarla.
Tome su mano derecha, ella volteo rápidamente a ver nuestras dos manos juntas, quería decir algo, tal vez quería decirme que la soltara, pero ella se resistió, sabia que estar tomados de la mano era prohibido, pero ella… ella se dio cuenta.
-Me enamoré de tu sonrisa tú mirar y tu locura, me enamoré de todas las formas posibles que existen y por existir, me enamoré porque caíste ante mí como anillo al dedo, me enamoré porque fuiste hecha para mí, me enamoré porque me viste y te vi- Mire dentro de sus ojos, dentro de su mirada, hasta su corazón. -Me enamoré-.
Entonces escuche las palabras que me rompieron, las palabras que me destrozaron por completo.
-Es que tú te vas a ir…-. Me dijo en un tono muy bajo de voz, casi un susurro, ella lo sufría, ella lo decía enserio, no quería lastimarse.
Tal vez a ella le duela, pero a mí, en ese momento me estaba matando.


Ella&Yo; Jfrmz

domingo, 3 de junio de 2012


A veces en quien menos crees, es quien más te enseña!
Y a quien menos le das, es de quien más recibes!
A veces donde menos buscas, es donde más encuentras!
Y de quien menos esperas, es quien más te entrega!
A veces en quien menos piensas, es quien más te recuerda!
A quien menos amas, es quien más te perdona!
Trabaja por una causa, NO por el aplauso. Vive la vida para expresar, NO para impresionar. NO te esfuerces por hacer notar tu presencia, solo haz que se sienta tu auscencia.